
Hoy estreno nueva sección en el blog, vamos a hablar de mis aventuras pasando de usar Windows y como migré a Linux por completo. Hace unos meses tomé esta decisión y (spoiler) me encanta. Bueno, fin de la entrada, gracias por leerme.
¿En serio Goguma? ¡Trabaja un poco!
Vale, vamos a entrar en un poco de detalle. El primer paso para migrar a Linux lo dio Microsoft, no yo. Con el viejo ordenador de sobremesa que tenía no podía actualizar a Windows 11 porque no tenía el chip TPM. Así que, como no me daba la gana de comprar otro ordenador por decisión de Microsoft, pensé: total no pierdo nada aparte del tiempo en el peor de los casos.
¿Por dónde empezaste?
Yo en mi caso, y después de leer un poco, empecé con Linux Mint. Bueno, siendo honesto, no fue mi primera aproximación a Linux; fue hace muchos años, allá por el lejano 2007, usé Ubuntu 7.04, así que aunque hace mucho tiempo, tenía algunos conceptos básicos. En su momento me gustó mucho el concepto, pero acabé volviendo a Windows por los juegos. Recuerdo que era una pesadilla jugar en Linux, y me cansé de tener un dual boot. En fin, era el momento de darle una segunda oportunidad, quién me iba a decir hace 19 años que los juegos serían lo que menos problemas me daría. Primero tenía que decidir qué distribución usar.
¿Distribución? Ya empezamos con tecnicismos, ¿eso qué es?
Pues muy fácil. Una distribución es una versión de Linux. Hay cientos para todo tipo de usuarios. Hay muchas y para todos los niveles, desde novatos (como Linux Mint o Ubuntu por ejemplo) hasta usuarios más avanzados (hay una que se llama Arch, tan difícil que no me atrevo a tocar).
Perfecto Goguma. ¿Cómo fue?
Pues muy bien, la verdad. Linux Mint me gustó y me gusta mucho. Tiene todo lo que tiene que tener para trabajar sin complicarte. Me gustó tanto, que quité Windows 10 del ordenador de mis padres y dejé Linux Mint. Después de las típicas preguntas iniciales, no tuvieron ningún problema para adaptarse. Simplemente funciona.
En mi caso un poco lo mismo, con menos problemas de los que me esperaba. Todo iba bien, hasta los juegos de Steam iban sin problemas, casi todos. No sé cómo lo hace, pero parece magia negra. Solo una pequeña excepción. Bueno, dos: League of Legends y GTA Online. Pero bueno, tampoco me importa demasiado.
Los documentos de ofimática iban bien también en general, algún problema menor que ahora ni recuerdo. También he quitado Windows en el ordenador de sobremesa que comentaba antes.
Pero decidí comprarme un portátil…
Estaba tan encantado con el rendimiento y las posibilidades que me ofrecía Linux, que acabé comprando un portátil, un sencillo Asus sin sistema operativo. Da igual, pensé, en cuanto llegue le meto Linux Mint y a correr. Además, lo podría tener para hacer pruebas y probar otras versiones de Linux, también llamadas distribuciones.
El proceso de instalación fue bien excepto por no tener wifi. Por lo visto, la tarjeta de red que lleva mi modelo no tiene drivers disponibles en Linux. Fallo mío, lo debería haber revisado antes. Pero no era nada que me fuera a detener a estas alturas, así que me fui a Coupang (el Amazon coreano) y pillé el primer mini adaptador USB wifi que encontré, encima con Bluetooth incluido. Barato y efectivo. Resuelto.
Pues ya está. Goguma se quedó en Linux Mint y final feliz.
Cualquiera que piense eso es que no me conoce. Con estas cosas, cuando funcionan, me apetece probar a tocar cosas a ver si me lo cargo. Y si no tengo nada que perder, pues más aún. Así que recordé que cuando era joven había muchas opciones de escritorio diferentes para probar. Y me dio por probar el único que recordaba: KDE. Después de investigar un poco, me llamaron la atención dos distribuciones, Fedora y openSUSE. Miré algunas comparativas y al final me fui a Fedora KDE. Era mucho mejor de lo que esperaba.
¿Cómo fue con Fedora?
Pues encantado, la verdad. Primera sorpresa: el lector de huellas que Linux Mint no detectaba, ya funciona. Mini punto para Fedora. Otra cosa que me gustó mucho es que es muy fácil de personalizar, incluso hay como plantillas (temas) para poder establecer rápidamente una apariencia que te guste, y parece que la comunidad ha creado bastantes.
He dejado un look un poco estilo Mac, pero me gusta cómo queda. Al menos mejor que con Windows. Además, en el tiempo que lo he usado parece muy estable y he podido configurarlo para usar el teclado coreano. Para mí es muy bueno, pero seguramente pruebe más distribuciones cuando me canse de Fedora. Seguiré informando.
A los que os habéis pasado a Linux, ¿qué os hizo cambiar? Os leo en los comentarios.





